(Narra Raquel).
Nos habíamos mudado a
Bradford. Conseguimos comprar una casa no muy lejos del centro de la ciudad. Mi
padre aparcó el coche en el garaje. Yo no abrí la boca en todo el trayecto, ¿la
razón? Estaba escuchando música. Cuando escucho música, es como si no estuviera
en la Tierra. Me encierro en lo que llamo “mi mundo” y no suelo prestar atención
a las demás cosas.
El reproductor estaba en aleatorio, y ahora sonaba “I love
the way you lie”, me encanta Rihanna. Sara me pegó en el brazo, me hizo una
seña indicando que teníamos que salir del coche. Sacamos las maletas y las
llevamos a sus respectivas habitaciones. Algunos muebles estaban cubiertos por
un plástico muy fino. Mi madre se puso a quitarlos. Salí al jardín. Me encantó.
Había bastante sitio para adornarlo todo con flores de colores. Miré a mi
izquierda, y pude contemplar una gran piscina vacía. Una gran sonrisa apareció
en mi rostro, que solo duró unos segundos, porque sentí un gran dolor en la
espalda. Me habían tirado una zapatilla. Miré para atrás, era mi hermana. Cogí
la zapatilla de estar en casa y me acerqué a ella, acto seguido me quité los
auriculares.
–¿Qué quieres? –pregunté con
desgana mientras me tocaba la espalda.
–¿Que qué quiero? Te he
llamado miles de veces, pero no me escuchabas. Y bueno, he tenido que recurrir
al lanzamiento de zapatilla. –reí un poco– Que dice mamá que nos vayamos a la
cocina, que ya vamos a comer.
Asentí y me fui con ella a la
cocina. Había para comer filetes de pollo y patatas. Me lo comí todo en un
abrir y cerrar de ojos, tenía bastante hambre. Miré a mi hermana, ella también
había acabado. Sin pensarlo dos veces, nos fuimos a nuestra habitación. Las
paredes estaban pintadas de color violeta, y algunas partes de morado, amaba
esos colores. La habitación disponía de una tele de plasma y dos grandes camas,
con un gran balcón en la que había un sillón bastante grande. Nuestro armario
era enorme. Sacamos la ropa de las maletas y las colgamos en el armario.
–Me pido al lado del balcón. –dije
tumbándome en la cama.
– ¡Eso no vale! Yo quería ese
lado.
–Te jodes, hermanita. –cogió la almohada de la otra cama
y se tiró encima mía.
–¿Me dejas dormir aquí? Como
no cambies de idea, así me voy a quedar todo la tarde.
– Ni hablar, ¡y quítate de
encima! Que no puedo respirar. –dije entre risas. Le pegué un empujón y la tiré
al suelo. Me empecé a reír más fuerte.
–Vale, vale, me quedo con
este lado. Pero ahora no sé si voy a poder caminar por el golpe que me he dado
en el culo.
–Venga va, te ayudo a
levantarte, vieja. –me miró mal. Le extendí mi brazo y ella se agarró. Sara
tiró más fuerte y me dejó en el suelo y se sentó en la cama.
–¡Já! Ahora la cama es mía. –abrí mucho la boca.
–Me da igual, haz lo que quieras. –me hice la enfadada.
–Ya me da igual donde dormir, quédate en este lado. –Sara cedió y me salí con la mía.
Mañana iba a ser el primer día de instituto. No estaba
nerviosa, sabía que me iba adaptar pronto e iba a hacer buenas amistades. Sara
y yo siempre hemos ido de las chicas más populares en todos los centros, y este
año iba a ser igual. Supongo que estarán las típicas animadoras rubias de bote,
tetonas y culonas, a esas no las soporto, me dan mucho asco. El día pasó lento.
Cené y me acosté.
Unos horribles pitidos me despertaron. Le pegué un manotazo
al despertador. Me levanté enérgicamente y le di una patada suave a Sara. Se
despertó, y se levantó sin ganas. Abrí el armario y nos pusimos esto:
Sara:
Raquel:
Bajamos a desayunar. Me tomé dos tortitas con sirope y un
zumo de naranja. El instituto estaba a tres manzanas de nuestra casa, así que
tuvimos que ir andando. En mi mochila llevaba una libreta, bolígrafo, mi móvil
y las llaves de casa. Antes de entrar, nos miramos y sonreímos, ya sabíamos
como nos teníamos que comportar. Andábamos con chuleo, todo el mundo se giraba
para vernos. De repente, una chica se puso delante nuestra. Detrás había otras dos, supongo que sus amigas, o lameculos.
–Vosotras debéis de ser la nuevas, ¿no es así? –nos miraban
de arriba abajo.
–Sí, y apártate de mi camino, ¿vale? –empecé a caminar pero
no me dejaron.
–¿Quién te ha dado permiso para que me toques? –estábamos cara
a cara.
–A mí no me hables así, bonita. –me daban unas ganas
terribles de arrancarle todo el pelo.
–Yo te hablo como a mí me salga. Y a ver si te maquillas
bien, porque creo que se te ha caído todo el bote de cola-cao en la cara. –estaba
por escupirle en la cara. Me dio un pequeño empujón.
–¡Zorra! ¡Piérdete! –le di un empujón fuerte. Se abalanzó
contra mí y yo le tiré del pelo.
(Narra Sara).
Nada más el primer día de instituto y mi hermana ya estaba liándola.
Una chica se acercó a Raquel.
–A ver cielos míos, quitarles las manos a esta chica. –ellas
pararon.
–Pero…
–Ahora. –se fueron aireándose el pelo.
–No tenías por qué. Por cierto, yo soy Raquel. –Raquel le dio
dos besos.
–Yo Iratxe. –me acerqué a ellas y Raquel me presentó.
–¿Os venís conmigo? Sois nuevas, no creo que conozcáis bien
el instituto, es enorme. –qué amable. La acompañamos y nos sentamos en una escaleras.
(Narra Raquel).
–Deja que lo adivine, ¿eres tú la que manda aquí? –dije. Ella
sonrió.
–Se podría decir que sí, aunque no soy la única, tengo a
otras dos en el grupo. ¿Queréis meteros? Parecéis buena gente.
–De acuerdo. –se adelantó Sara.
–Mirad, por ahí viene mi chico.
Las dos miramos al frente. Una pandilla de cinco chicos con
chaquetas de béisbol se dirigían hacia acá. Había uno rubio que no dejaba de
mirarme, me intimidaba. Iratxe fue a abrazar a uno de ellos y seguidamente le
besó.
–Hola preciosa. –le tocó el culo.
–Alerta, se calienta el ambiente. –dijo un chico rizado por
lo bajo. Sara y yo nos reímos a aquel comentario.
–¿Quiénes son estas dos muñecas? –volvió a decir el chico
rizado.
–Son las nuevas, Raquel y Sara, ahora pertenecen a nuestro
grupo. –dijo Iratxe.
–Encantado, preciosas. –se sentó al lado de Sara.
–Y bueno, este es mi novio Zayn, –dijo hola con la mano– ese
Liam, el otro Louis y Niall. El que queda es Harry. –clavé la vista en Niall. Me sonrió de medio lado.
Creo que me estaba tirando los tejos.
–¿Y las otras dos? –preguntó Iratxe.
–Ahora vienen. –dijo Liam. Iratxe asintió. La sirena tocó.
Todos entramos. Niall y yo éramos los últimos.
–Me gusta tu carácter, te he visto como le dirigías la
palabra a Bella. –puse cara de no entender nada, pero después caí. Levanté una
ceja.
–Me alegro. –le pegué un puñetazo suave en el hombro. Seguí
adelante pero Niall se quedó atrás.
(Narra Niall).
“Me gusta tu carácter, te he visto como le dirigías la
palabra a Bella” ¿No se me pudo ocurrir otra cosa mejor? No sabía de qué
hablarle.
–¿Niall vamos? –la miré. Ese increíble bronceado le quedaba
muy bien. Sin darme cuenta me humedecí los labios y me fui con ella. Lo peor
fue que no le tocó en la misma clase que la mía. Por suerte le había tocado con
Sara, Mirella, Louis y Harry. Yo estoy en la clase de Zayn, Liam, Iratxe y Alicia.
Las horas seguro que se me pasarán muy lentas hasta el recreo. Quiero saber más
de ella.


HOLIWIIIIIIIIIII. Ya está el primer cap, alsjkajkjsdkjskjfh espero que os guste. Y bueno, comentad por twitter o por aquí. Os lof. <3 xx -Raquel
ResponderEliminarMe podrias avisar cada vez que subais cap? Porfa porfa porfa. Soy @Infiinitywith1D :)
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