domingo, 14 de julio de 2013

Capitulo 7

''Narra Sara''

Estábamos todos en el césped debajo de nuestro árbol. Yo ya había comido algo y ahora estaba haciéndole un masaje a Mirella mientras hablamos de nuestras cosas. Comencé a reírme por el comentario que Mirella había dicho de la profesora de Historia y en pocos segundos vi como Harry se acercaba.

-¿De que te ríes empollona?-dijo sentándose a mi lado.

-De nada que te importe.-Seguí haciéndole el masaje a Mirella sabiendo perfectamente que él observaba todos mis movimientos.

-¿Y te fías de ella?-Mirella rió.-Yo no dejaría que me tocara la espalda, a ver si después me quedo en silla de ruedas.-bufé y paré de hacerle el puto masaje.

-¿quieres probar?-le sonreí falsamente.

-Ya te he dicho que no, que después lo voy a lamentar.-me acerqué a él sonriendo malvadamente.-me das miedo con esa cara.-rió y cogió mis brazos. Me deshice de su agarre y le fui a hacer cosquillas.-Sara, para.-pero yo no iba a hacerlo, ahora se iba a joder. Cogió mis brazos en un descuido y ahora era él el que me hacia cosquillas a mi.

-Harry, no, enserio, no las soporto, por favor, no me hagas esto, lo siento.-Veía mi cara de terror y él sonreía satisfecho.

-No te las voy a hacer porque soy mejor persona que tú.-empecé a reírme y me miró mal.

-Claro Harry, eres la mejor persona de este mundo, cierto.-reí más.

-Calla empollona.

-Calla gilipollas.

-Chicos, siento romperos este momento tan especial para ambos pero la sirena acaba de sonar.-dijo Lou riéndose, Harry lo miró mal y todos fuimos a clase.

Ahora tocaba inglés, algo que se me daba bastante bien, en esta clase estábamos Iratxe, Rach, Lou, Zayn y yo. Entramos a clase y nos sentamos en nuestras respectivas mesas. Había un folio en cada una de ellas, sabia perfectamente lo que significaba eso.

-Bueno chicos, hoy vamos a hacer una pequeña prueba sorpresa.-se escuchó como la gente se quejaba y reí porque mi hermana ahora mismo estaría de los nervios.-Saquen sus bolígrafos y ahora dicto las preguntas.-todos sacamos lo necesario y Alison, así se llamaba la profesora, dictó las seis preguntas de la prueba sorpresa.

-Alison ¿esto contará mucho para la nota final?-sonreí.

-¿Usted que cree señora Evans?-Mi hermana suspiró y siguió con el examen.

Esto estaba demasiado fácil, antes de que me diera cuenta ya había acabado todo y tenia la certeza de que la mayoría estaba bien. Fui a levantarme para entregarlo pero noté una mano que me golpeaba la espalda, me senté de nuevo sin que nadie se diera cuenta. Sabia que era mi hermana. Me pasó un papel en el que, con letra minúscula, ponía:

''No sé una puta mierda, pasame en este trozo de hoja lo que veas más fácil de copiar y me de para sacar buena nota''

Reí, nunca iba a cambiar.
Copié cuatro ejercicios cortos, menos mal que el compañero de delante me tapaba, lo hice lo más discreto que pude y volví a darle el papel a mi hermana cuidadosamente.

-Gracias.-susurró. Me levanté a dejar el examen y volví a mi sitio. Si Rach no era rápida en copiar no le iba a dar tiempo.
Me quedé empanada, cosa que en mi era normal y no me di cuenta de que Ali se acercaba a Rach. Ella estaba copiando rápidamente cuando le quitó la chuleta y ella se puso roja.

-¿Que es esto Evans?

-Pues...-Rach suspiró.-una chuleta.

-¿Y quien te la pasó?-mi cuerpo se tensó, mi hermana es gilipollas, pensé. Alison leyó la nota y me miró rápidamente.-Salid ahora mismo al pasillo, más tarde hablaré con vosotras.-Miré mal a mi hermana y salimos juntas.

-Lo siento Sara.-no le contesté.-Sara joder..

-Me va a bajar la media y todo porque a ti no te da la gana estudiar ¿no podrías haber tenido un poco más de cuidado?

-Joder, lo siento, no vi que venia.

-Claro.-La sirena sonó y Alison salió de clase.

-Que sepan que lo que han hecho, en este instituto no se permite, no os voy a expulsar porque no llega a ser tan grave pero si os voy a bajar la media, un punto en la nota final, y voy a llamar a vuestro padres para que estén informados de a lo que sus hijas se dedican en clase, así a la próxima no lo haréis.-Me quedé con la boca abierta, un punto era mucho.

-Señora Alison, fue mi culpa, yo le pedí que me la pasara no le baje el punto a ella, solo a mi, por favor.

-Raquel, me da igual que fueras tu quien se la pidiera, ella te la dio y las dos habéis cumplido mal.-Y dicho esto entro de nuevo en la clase.

-Raquel, ya te puedes ir preparando para cuando lleguemos a casa.-Anduve por el pasillo hacia la próxima clase y la dejé a ella en el pasillo.

Entré y me senté rápidamente, me daba igual ahora mismo todo, quería que las clases se pasasen rápido.

Llegó la hora de ir a casa y todos nos reunimos en la puerta, no iba a mirar a mi hermana a la cara, aun me duraba el cabreo, la bronca que nos iban a pegar nuestros padres no iba a ser pequeña.

-¿porque tienes esa cara mono?-preguntó Mirella riendo

-Larga historia.

-No, ahora me lo dices.

-Enserio Mirella, no tengo ganas.

-Alison le pilló una chuleta y como ella es una empollona no lo supera.-interrumpió Harry sonriendo de esa manera que a mi me daba asco.

-Ya vale con lo de empollona ¿no? Una vez bien pero como estés todos los días así al final veras.

-Uy que se enfadaaaaaaaaaaa.-rió

-Chicos yo me voy, adiós.-Cogí mis trastos y me fui andando hasta mi casa, abrí la puerta y me tiré en el sofá a esperar a que mis padres llegaran.

''Narra Mirella''

-Si quieres gustarle me parece a mi que así no vas bien.-reí.

-Es que no quiero gustarle, me encanta picarla y observar como se pone de los nervios.-me sonrió.

-Claro, y yo soy monja.

-Señoras y señores, Mirella es monja.-rió.

-¿Donde está mi hermana?-preguntó Rach viniendo hacia nosotros corriendo.

-Harry la picó, estaba de mala hostia y se fue a casa.-dije resumiendo.


-Joder.., vale, pues adiós chicos, más tarde nos vemos.-Y salió corriendo en dirección a su casa, siguiendo el camino de su hermana.

jueves, 6 de junio de 2013

Capítulo 6.

(Narra  Raquel).

El sábado había sido un día increíble y divertido. Cuando terminamos de comer, nos fuimos a pasear al parque. Me empecé a reír por lo que pasó esa mañana.

“Flashback.”

-Eh mirad, una fuente de los deseos. Voy a echar una moneda. –dice Liam sacándose una del bolsillo. Zayn lo aparta de la fuente con un golpe brusco.

-Yo primero, Liam. –Liam voltea los ojos. Zayn se da la vuelta, se queda parado pidiendo el deseo, y tira la moneda.

-Uhm Zayn, no ha caído en el agua. –miente Liam.

-Pero… si no la he lanzado tan fuerte. –Liam le coge del brazo y le da la vuelta. Se acercan más a la fuente y se inclinan un poco.

-Ah sí, es verdad, mírala, ahí está. –Liam señala una moneda cualquiera.  Zayn pone cara de interrogación.

-¿Dónde? Hay muchas. –a Zayn se le nota que le está siguiendo la broma a Liam.

-Mira. Ahí está, ¿no la ves? –Zayn niega con la cabeza. Intenta aguantarse la risa.

-Dios Zayn. –Liam resopla.

-¡Ya la vi! –dice Zayn. Liam sonríe victorioso.

-¿Ves que no era tan difícil Malik? –Liam hunde poco a poco la mano en el agua. Se le veían las intenciones. Pero Zayn reacciona y de un manotazo moja a Liam de pies a cabeza. Todos nos reímos de lo ocurrido.

-¿Crees que soy tonto? Idiota. –no paraba de reírse de Liam. Este tiene una cara de pocos amigos. Se acerca a Zayn, y se seca la cara en su camiseta.

-Gracias. –Zayn le revuelve el pelo.

-Ay, qué inocente que eres. –vuelve a estallar de la risa.

-¿Te podrías ir a la mierda un rato, por favor? –Zayn se le queda mirando seriamente, haciendo que Liam suelte una risilla.

“Fin flashback.”
-¿Te vas a quedar sentada en el sofá sin hacer nada? –dice Sara mientras estudia historia.

-Creo que no. Es sábado, por la noche. Nadie está  estudiando , menos tú. –Sara siempre ha sido
 responsable, aunque tuviese carácter rebelde.

-Recuerda que tienes el examen el martes. –me advierte. Hago caso omiso a Sara.

-Uy, lo que te ha dicho Harry por el grupo del  Whatsapp. Yo que tú le pegaba. –se levanta de la silla.

-¿Qué, qué ha dicho? –está nerviosa, se le nota.

-Te ha dicho que eres una empollona sin vida social. –abrió la boca. –Ah, y que eres una aburrida. –Mi hermana coge mi móvil frustrada mientras maldice a Harry en voz baja. Suelto una carcajada. En eso, llega nuestro padre.

-¿Qué hacéis aquí a estas horas? Venga, a la cama. –nos apaga la tele.

-Un poquito más. –pongo mi voz de niña pequeña.

-No, venga. –me levanta del sofá. Seguidamente a Sara también.

Me cambio y me pongo el pijama. Mi hermana sigue con mi móvil. Suspiro.

-Se me va a gastar la batería, dámelo. –no me contesta. –Ah vale, ya lo pillo, que estás hablando con Harry y es más importante que prestar atención a tu hermana. Vale, vale. –le doy la espalda. Pasan unos minutos, y me tira el móvil.

-Buenas noches Raquel. –apaga la luz. Me duermo pensando en que mi hermana estaba enfadada con él, con Harry.

Domingo, un día de vagueo total. No tengo ganas de madrugar, para nada. Siempre he sido una marmota. Mañana tocaba francés, me gusta y a la vez lo odio. Nos iban a juntar A y D. En el A estaban los demás. Por lo menos, la clase no iba a ser tan aburrida.

-Lunes, 8:20, instituto de Bradford.-

-Tengo mucho sueño. –digo estirándome por el pasillo.

-Venga Raquel, que vamos a llegar tarde. –mi hermana me mete prisa.

-Hey, que no pasa nada por tardar cinco minutos.  –veo a Niall a lo lejos, entrando a su aula, pero me ve y se dirige hacia mí.

-¡Buenos días, retrasada! –me da un abrazo. ¿Me ha llamado retrasada? Le pellizco la espalda. No se queja de dolor.

-Mis pellizcos no son efectivos sobre ti, hermanito. –me separo de él.

-Porque soy invencible. –sonrío. Me doy cuenta de que mi hermana no está a mi lado. No hay nadie en los pasillos. Eso significaba que las clases ya habían empezado, y Niall y yo no nos dimos cuenta.

-Creo que deberíamos entrar a nuestras clases, ¿no? –dice Niall. No me lo pienso dos veces y me lo llevo fuera del instituto. Nos sentamos en la hierba y empezamos a hablar.

(Narra Sara).

Perfecto, Raquel no estaba. Menos mal que tengo a Mirella. Louis y Harry se sientan juntos detrás nuestra. Lo que me faltaba.

-Empollona. –Harry me toca la espalda con un bolígrafo. Prefiero seguir atendiendo a las explicaciones de la profesora.

-Harry te va a estar dando la lata toda la clase, así que prepárate. –dice Mirella en voz baja. Bufé.

-Copiad lo que hay en la pizarra. –dice la profesora. Todos sacamos algo en donde escribir menos Harry y Louis.

-A ver, los de atrás, ¿a qué esperáis? El que no quiera trabajar que se salga al pasillo. –Harry se levanta con Louis detrás.

-Gracias por decirlo, no soporto las clases de matemáticas. Adiós. –los dos se marchan por la puerta. La profesora apunta algo en un papel de color. Seguramente es una sanción. Echa un vistazo a todos alumnos, y se me queda mirando.

-Señorita Evans, ¿dónde está su hermana? –Y, ¿ahora qué le digo? Tengo que cubrir a mi hermana.

-Pues… ha tenido que ir al médico a que le vieran la garganta. Le duele. –digo un poco insegura.

-De acuerdo. –me sonríe. –Sigamos con la clase.

-No le duele la garganta, ¿verdad? –me pregunta Mirella susurrando. Niego con la cabeza.

(Narra Raquel).

Hacía calor. Nos pusimos debajo de un gran árbol. Tocó la sirena de cambio de clase.

-Niall vamos, que nos toca francés. –se levanta de un salto.

-¿Te pondrás a mi lado, no? –pasa su brazo por mis hombros.

-¿Acaso lo dudabas? –pregunto haciéndome la interesante. Me atrae a él más fuerte.

Llegamos al aula y nos sentamos atrás. Sara se puso a mi lado.

-Sabes que he tenido que cubrirte. Le dije a la profesora que te dolía la garganta y habías ido al médico a que te la vieran.

-Si me preguntan digo que me he tomado una pastilla y que ya voy mejor. –La profesora entra y todos nos callamos.

-Os voy a repartir fichas para que vayáis repasando en vuestra casa. –se pasa por todas la mesas repartiéndolas. –Ustedes deben de ser nuevas, nunca les he visto por aquí. –asentimos. –Y usted, señorita, ha faltado a primera por una consulta al médico, ¿me da el justificante?

-Perdóneme, pero se me ha olvidado pedírselo a mi madre. Mañana se lo doy.

-Parece que ya no le duele tanto la garganta. –dice con tono tranquilo.

-Me han dado una pastilla y ya estoy mejor.

-Bien, pues empecemos. Abrid el libro por la página 73 . –se escuchan muchos libros abriéndose.

(Narra  Zayn).

-Liam, ¿a qué te apuestas a que tiro un papel  con esta goma a la profesora?

-No te atreves. Si lo haces, te pago el desayuno. – decidido, arranco un trozo de una hoja de mi libreta. La doblo lo más posible y estiro la goma con el papel. La maestra estaba escribiendo. Perfecto. Sigo apuntado y suelto el papel. Sale disparado y golpea casi al lado de su mano. Escondo la goma e intento estar lo más serio posible.

-Quién ha sido. –me callo. –repito, quién ha sido.  –me lo pienso un poco, y me levanto.

-Yo, maestra. –Liam se ríe de mí.

-Salte. –dice secamente.

-¿Por qué? –le desafío.

-No preguntes. Salte, ahora. –me voy con desgana. Le digo a Iratxe susurrando que en el recreo nos vemos. Asiente sacándome la lengua. La profesora cierra la puerta.

(Narra Liam).

-Habéis apostado, ¿me equivoco? –me pregunta Alicia.

-Por supuesto, sino no hubiera hecho eso. Le tengo que comprar el desayuno completo.

-Si te falta dinero para comprarte el tuyo, te doy del mío. –la cojo de la mano y se la acaricio.

-Como tú veas.

(Narra Raquel).

La hora de francés pasó larga. Me estaba durmiendo. Pero en cambio, el recreo no duró ni un segundo. Ahora tocaba educación física, uno de mis puntos fuertes. Nos dieron las llaves de nuestras taquillas para dejar las cosas. Me quité mis pantalones largos y me quedé en cortos.



-En la sesión de hoy vamos a saltar el potro. Quiero que lo hagáis lo mejor posible, pondré nota. –sonreí de medio lado. Sé que iba sacar sobresaliente. 

–Os voy a ir llamando de dos en dos. Poneros en parejas. –busco con la mirada a Sara, pero no la encuentro. Mirella se había puesto con ella. ¿Y ahora que hago yo? Harry viene hacia mí.

-¿No te importa que me ponga contigo? –me dice tocándome el hombro.

-¿Y Louis? –los dos le miramos.

-Se ha puesto con Justin.

-¿Bieber? ¿El novio de la asquerosa de Bella? –asiente riendo. Lo peor de todo es que Bella y sus dos amiguitas estaban en mi clase. Estos pocos días he preferido evitarla en todo para no llevarme un disgusto.

-Justin no es como Bella, es un gran tío. –detrás mía estaba mi hermana. Sabía perfectamente que nos estaba vigilando en todo momento. Dirijo mi mirada al potro, la idiota de Bella estaba saltando. No lo hacía tan mal, pero seguro que yo le supero. Pasa por mi lado.

-A ver si eres capaz de sacar más nota que yo, Evans. –me dice con aire de superioridad.

-¿Cuánto has sacado? –pregunto mirándole con asco.

-Un nueve alto. –suelto una carcajada.

-¿Eso has sacado? Vaya Bella, me has defraudado. –el profesor nos llama la atención a Harry y a mí.

-Anda vámonos, no quiero perder ni un minuto más hablando con esta. –empieza a caminar y detrás suya le siguen las otras dos. Nos acercamos al potro.

-Vale lo primero que quiero que hagáis es que calentéis un poco antes de saltar. –le hacemos caso y hacemos estiramientos.

-Empiezo yo, profesor. –dice Harry.

-Adelante, Styles. –me aparto para verle mejor saltar. Toda la clase presta atención a Harry. Da algunos pasos hacia atrás.

-Preparado, listo… ¡ya! –Harry pilla mucha velocidad y salta el potro con facilidad.

-Muy bien Styles, un ocho y medio. –choco la mano con Harry.

-Te toca, Evans. –respiro hondo, me pongo delante del potro y doy  unos pasos atrás.

-Preparada, lista… ¡ya! –corro  y flexiono bien las rodillas antes de llegar al potro, me apoyo con fuerza y abro bastante las piernas. Caigo recta.

-Excelente salto Evans, un diez. ¿Serías capaz de saltar con el potro más alto? –apunta mi nota en su libreta.
-Por supuesto. –afirmo orgullosa
.
-De acuerdo, entonces espera a que acaben todos. Y tú Bella, también vas a saltarlo de nuevo. –ahora les toca a Mirella y a Sara. Sé que lo van a hacer genial. Dejo a Harry para hablar con Bella.

-Perdedora. –le digo con una ceja arqueada.

-No cantes victoria, todavía queda saltarlo, y más alto.

-Oh por favor, si sabes perfectamente que voy a sacar más puntuación que tú. –bufó dando una patada al suelo. La ignoro y me dirijo a mi hermana que ya había saltado.

-¿Qué tal? –les pregunto.

-Las dos hemos sacado un ocho. –sonrío.

-Sabía que ibais a hacerlo genial. –las abrazo
.
-Pues yo he sacado un nueve, te superé Harry. –dice Louis haciéndole rabiar a Harry. Este le aparta poniéndole la mano en la cara.

-Raquel, Bella, venid. –nos dice el profesor.

(Narra Niall).

Ahora estaba dando Historia, y vaya muermazo. Echo un vistazo por la ventana y veo en las pistas a Raquel. Dejo de atender solo para mirar lo que hacía ella. El profesor estaba ajustando el potro para ponerlo más alto. Raquel mira hacia arriba y se da cuenta de que le estoy mirando. Me saluda con la mano. Sonrío y también le saludo. Veo que Justin se le acerca y se ponen a hablar. Mi sonrisa desapareció por completo. Moría de las ganas por saber de qué estaban hablando. Ríen. Justin le toca el brazo. La rabia que había dentro de mí iba aumentando.

Justin se aleja de ella. Va a saltar. No se le nota preocupada ni nerviosa. Se prepara. Salta, y bastante bien.

-¡Bien! –grito con entusiasmo.

-Horan, fuera. –todos se reían. Cogí mi mochila con desgana y salí de clase.
(Narra Raquel).

El profesor me puso otro diez, y alto. Esto es demasiado fácil para mí.
Bella respira hondo y empieza a correr. No brinca bien y se queda sentada en el potro.  Río hasta no más poder.

-¡Desde el principio te dije que no ibas a poder! –grité. Se baja del potro y se acerca a mí. Demasiado cerca.

-Que quede claro, que esto no acaba así Evans. –la empujo con ganas. Alzo la mano para pegarle, pero justo suena la sirena.

-Por los pelos, la sirena te salvó. –en eso Sara y Mirella se agarran a mis brazos y me llevan lejos de Bella.

(Narra Niall).

Espero con Liam, Iratxe, Zayn y Alicia a que vengan los demás. Veo a Raquel corriendo. Me preparo para cogerla en brazos.

-¿Me has visto? ¡He sacado un diez en los dos saltos!


-Por mirar como lo hacías, me sacaron fuera de clase, por gritar de la emoción. –soltó una risilla. Se baja de mis brazos. Vienen los que quedan. Nos sentamos en el césped debajo de nuestro árbol.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 5.


(Narra Raquel).

Sara empezó a hablarme, no paraba de alargar el tema. Nada de lo que estaba diciendo era importante, y me estaba entrando sueño. Me levanto, se me queda mirando y me voy a mi cama.

-No sabes si te gusta o no, porque en la manera que se comporta contigo no es de tu agrado. ¿No es así? –digo ya tumbada.

-Sí, exacto. –dice.

-Pues fin. –apago la luz y me acurruco.

-Te apetece…  -dice susurrando- ¿te apetece mañana darte una vuelta por el centro comercial a ver todas las tiendas? –no parecía mala idea. Probablemente mañana haría otro día espléndido  como el de hoy. No tengo ganas de responderle. Se hace silencio.

-Estupendo, me lo tomaré como un sí. –oigo como se acomoda.
                             …………………………………………………..

Duermo plácidamente cuando noto que me sacuden. Intento abrir los ojos pero los tengo muy pegados. Seguía sacudiéndome. Escucho que sube la persiana. Consigo por fin abrir los ojos frotándomelos. Pensando que era mi hermana, le pego un manotazo en el brazo. Se queja de dolor, y con eso me doy cuenta de que no era mi hermana. Era una voz masculina. ¿Niall? No creo.

-Ya no voy a ofrecerme voluntario para levantar a Raquel, eso lo tengo claro. –dice Zayn.

-Eres un quejica. –me saca la lengua.

-Venga, rapidito. Estamos todos abajo esperándote. –me levanto, veo que ya hay un conjunto de ropa en la silla, seguro que me lo preparó mi hermana. Ella sabía que iba a dormir más de la cuenta. Yo siempre he sido una marmota. Le hago un gesto para que saliera de la habitación. Asiente y se va.
Empecé a desvestirme.


Llaman a la puerta.

-Si eres Sara, puedes pasar. –estaba de espaldas. Entra a la habitación.

-¿Y si soy Niall, me dejas? –realmente no me daba vergüenza que estuviera aquí.

-Ya has pasado, da igual. –me abroché el sujetador y me puse la camiseta.

-Venía por si te habías dormido otra vez. –reí un poco. Termino de vestirme.

-Pensaba que ibas a echarme de aquí o algo parecido. –dice mientras pasa su brazo por mis hombros. Me lo quito de encima.

-¿Por qué? Eres mi hermano. –cojo el peine y me quito los enredos. Veo desde el espejo la cara de asombro de Niall.

-¿Tu hermano? ¿Desde cuándo? –dice. Se pone mi Snapback.

-Desde hoy, ¿te parece bien? –le intento quitar la gorra, pero se aparta.

-Hey, déjamela. ¿No somos hermanos? –sonrío levemente.

-A ti te queda mejor, quédatela. –me coge de la mano. Se la acaricio con el pulgar.

-¡Vámonos ya, no puedo esperar más! –grita Harry desde abajo.

El centro estaba a pocos kilómetros  de mi casa, así que fuimos andando. Entramos a aquel recinto.  Zayn y Mirella se van corriendo a la primera tienda que ven.

-¡Oh Dios mío! Mira que zapatillas. –dice Zayn. Coge ese par y se las prueba.

-¿Pero tú has visto esta camiseta? –dice Mirella. Louis se acerca a ella.

-Cariño, tienes millones de camisetas. No empecemos. –dice riendo.

-Hay un montón de cosas bonitas aquí, no empieces tú. –dice con mirada asesina. Éste le abraza.

-Solo  unas pocas, ¿vale? –le besa el pelo. Ella asiente.

-Bueno, creo que debería irme con el idiota ese. –Iratxe señala a Zayn.

-¿Y qué hacemos nosotros? –pregunta Alicia.

-Voto por meternos en esas colchonetas. –propone Harry. Le miramos todos.

-¿A qué esperamos? –dice Liam entusiasmado. Se lleva  a Niall con él y sigue a Harry.

-Estos son idiotas. –dice Sara.

-¿Qué tal si hacemos que no le conocemos? –pregunto mientras sigo a los chicos con la mirada.

-Los quiero grabar, para luego reírme de ellos. –mi hermana y yo asentimos. Nos sentamos en un banco cercano y Alicia saca el Iphone. Le da a grabar.

(Narra Liam).

-¿Queréis esforzaros más y subir de una vez? –digo. Me sujeto a la cuerda lo más fuerte posible.

-Es Niall, que tarda mucho es subir. –aclara Harry.

-El niño que tengo enfrente no avanza. ¡Sigue escalando, hombre! –veo que el niño le empuja con la pierna haciendo que se pierda el equilibrio. Mierda, efecto dominó.

-¡Avalanchaaa! –grita Harry. Niall arrastra a Harry haciéndolo rodar por la colchoneta. Lo esquivo, pero Niall me agarra de la pierna y hace que me caiga.

-¡Cabrón! –digo entre risas. Llegamos abajo todos apelotonados.

-Creo, que me he quemado un poco el dedo índice con la colchoneta. –dice Niall. Se lo miré, le salía un poco de sangre.

-Salgamos de aquí, anda. –digo. Agarro la muñeca de Niall.

-No, por favor, me lo estaba pasando bien. –dice Harry. Le miro con cara de no tener remedio.

(Narra Niall).

Me escocía el dedo. No quería chupármelo, me daba asco la sangre. Llegamos al banco donde estaban sentadas. Se estaban riendo. De nosotros.

-Lo hemos grabado to-do. –dice Alicia.

-Oh, genial, perfecto. –dice Liam con tono sarcástico.

-Me encargaré de que ese vídeo no salga de ese teléfono. –dice Harry.

-Eso lo veo imposible, Harold. –dice Sara.

-La palabra ‘imposible’, no existe en mi diccionario. –responde Harry.

-Pues en el mío sí, fíjate. –responde Sara con tono burlón. Miro a Raquel, que no para de observar mi pequeña herida. Se levanta y me agarra el dedo con cuidado.

-¿Qué vas a hacer? –no responde. La mira detenidamente. Se lleva mi dedo a su boca. Absorbiendo. Un cosquilleo recorre mi cuerpo.

-¿No te da asco? –digo poniendo muecas. Se quita mi dedo de su boca, saca un pañuelo de su bolsillo, me seca la herida y me lo ata.

-Que va, es más, está rica. –puse cara de asco.

-Gracias. –susurro.

-No tienes por qué dármelas, hermano bobo. –me abraza.

-Mirad por donde vienen los consumistas. –dice Alicia. Zayn y Mirella iban cargados de bolsas. Iratxe y Louis iban detrás, charlando. Se acercan.

-Oh Dios mío, hemos visto el paraíso, ¿verdad Zayn? –él asiente mordiéndose el labio.

-Se lo han llevado todo. –dice Iratxe haciendo que llora.

-¿Por qué Iratxe, por qué a nosotros? –dice Louis dramático.

-Callaros, par de teatreros. –dice Mirella.

-Me voy a comer, el que quiera que me acompañe. –dice Raquel. Me pongo a su lado en un instante. –lo sabía.

Todos teníamos mucha hambre. Nos vamos a una pizzería y pedimos. Nos juntan la mesa. Los demás se sientan desesperadamente, separándonos a Raquel y a mí. Ya sentado, alargo el brazo hacia Raquel, pidiendo que se pusiera a mi lado.

domingo, 28 de abril de 2013

Capitulo 4.


(Narra Sara)

Miraba como Raquel, Niall, Zayn e Iratxe jugaban a las torres. Yo estaba en una esquina de la piscina relajándome, no era de mucho moverme y por eso siempre me quedaba aquí.
Niall y Raquel no se habían separado ni un puto momento el uno del otro y eso me hacia sospechar muchas cosas de lo que pasaría más adelante. A Niall se le notaba mucho y Raquel no lo mostraba pero yo que soy su hermana sé perfectamente que algo si le toca.
Desvié mi mirada y vi a Louis y a Mirella dándose el lote en mitad de la piscina. Reí por mis pensamiento y cerré los ojos para sentir el agua y poder relajarme un poco después de haber llenado la piscina. Noté como vibraba el agua lo que quería decir que alguien se acercaba a mi pero no le di importancia y seguí con los ojos cerrados disfrutando relajadamente.

(Narra Harry)

Hablaba con Liam y Alicia cuando me di cuenta de que estaban pidiendo a gritos que me fuera para pasarlo bien juntos. Reí y me fui buscando a alguien más con quien hablar o pasarla bien dentro de la piscina. Iratxe y Zayn junto a Niall y Raquel seguían con su juego de las torres y Lou y Mir estaban con lo mismo que Alicia y Liam así que solo me quedaba una personita, Sara. Miré a mi alrededor y la vi apoyada con sus brazos en el borde de la piscina dejando sus piernas estiradas y sus ojos cerrados, una pequeña sonrisa se formaba sobre sus labios y entonces me acerqué a ella lentamente para que no se diera cuenta, solo quería mirarla sin que me estuviera gritando. Sonreí recordando el buen golpe que me había dado antes y abrió los ojos al escuchar mi pequeña risa.
Su cara cambió y quiso salir nadando pero me puse enfrente de ella para evitarlo, sus ojos dieron un repaso por mi cuerpo al ver que no tenia ninguna salida y sonreí.
-¿Te gusta lo que ves?
-Estás amorfo.-se quedó mirando mis cuatro pezones.
-¿Te refieres a mis cuatro amigos?-se le escapó una pequeña risa que intentó tapar. Me miró a los ojos y volvió a poner esa cara de odio hacia mi.-¿Que pasa ahora? te diste cuenta de que te estabas divirtiendo conmigo ¿no?
-Harry.. ¿que no entiendes de que no quiero que me hables? Tu y yo separamos, por caminos distintos, no es tan difícil.
-Si que es difícil, porque no entiendo que me juzgues sin conocerme, que digas que soy así y asá sin haber tenido una conversación conmigo.-Miró hacia abajo y comenzó a jugar con sus manos nerviosa, amaba ese gesto.
-Vale, puede que me haya pasado..-sonreí y vi como sus ojos marrones se clavaban en los míos verdes.-no pareces tan mala persona después de todo.-sonrió de lado.
-A veces las apariencias engañas.-rió.
-No te me pongas filosófico ahora.
-Filosofo o no me amas igual.-escuché como se reía a carcajada limpia y reí con ella para quedarme mirándola.
-Mejor nos vamos con los demás y ya si eso después me enseñas filosofía.
-Oh si, voy a ser tu sexy profesor de filosofía.-le guiñe un ojo y ella rió.
Nos acercamos donde estaban todos y ahora eramos los únicos que no estábamos jugando a las torres así que nos apuntamos.

(Narra Raquel)

Gracias a mi hermana y Harry había perdido a las torres y es que mis ojos se desviaban a ellos mientras jugábamos y claro Niall se caía porque es un flojo y no sabe aguantarse solo.
Algo había pasado con ellos porque ahora estaban volviendo y Sara no iba enfadada, ambos llevaban una sonrisa dibujadas en sus rostros.

-Eh, nosotros también queremos jugar.-Dijo Harry llamando nuestra atención.
-Pues ahora ya es demasiado tarde, es muy de noche, haberlo pensado antes de estar haciendo manitas con mi hermana.-Sara me miró mal y yo le saqué la lengua. Niall seguía encima mio cuando Sara vino hacia mi a hacerme cosquillas. Niall perdió el equilibrio y nos llevó a los tres con él seguido de las risas de los demás. Salí del agua y comencé a reírme sola.
-Es que miradla, más tonta no se puede ser.-Dijo señalándome y riendo conmigo. Me recuperé de mi ataque y todos salimos de la piscina secándonos bien.
Tenia que hablar con mi hermana de porque ese tan repentino cambio hacia Harry en solo unas horas pero eso seria esta noche, cuando todos estos se fueran y solo estuviéramos ella y yo en la habitación.
Nuestros padres llegaron pillándonos de imprevisto al enfocar las luces del coche hacia nosotros y dejarnos medio ciegos. Todos les saludamos y seguimos secándonos. Niall se acercó a mi y noté sus manos en mi cintura, sonreí.
-Raquel, esta noche vamos a salir a cenar por ahí, ya que es viernes así que.. ¿os apetecería venir?
-Pues no sé, estoy cansada de estar todo el día en la piscina y no creo que a mis padres le haga mucha gracia que me vaya hoy que es nuestro segundo día aquí.-reí.
-Ah vale, no importa.-sonrió.-entonces nos vemos mañana ¿vale? Descansa.-Dijo antes de irse con los demás. Nos despedimos y entramos a casa para cenar.
-Tengo mucha hambre.-Me dijo Sara riendo.
-Es lo que pasa al hacer mucho ejercicio en la piscina.-levanté mis cejas y me pegó de nuevo.
-¿Que crees que he estado haciendo con Harry?
-No sé, pero estabais los dos muy juntitos allí en la esquinita apartados del mundo y después los dos llevabais unas pedazo sonrisas encima que dios mio, como para no pensar mal.-reí.-¿besa bien?-en eso me llegó otro manotazo justo en el mismo sitio.
-Solo estuvimos hablando ¿como puedes pensar que me gusta o que le he besado? Estás loca.
-No sé, todo puede pasar y a el se le ve que quiere pinchito contigo.-ambas reímos.
-Anda calla y come que vienes los papas.
-Si, yo callo pero esta noche me vas a contar todo con pelos y señales.-Levanté mis cejas y ella volvió a pegarme, esa manía se la iba a quitar yo pero rápido.
Mis padres nos mandaron a poner la mesa e hicimos caso.
Hoy para cenar había ternera con patatas y de postre mi madre había hecho pastel de tiramisú así que esa hambre que teníamos se fue en un abrir y cerrar de ojos con lo bueno que estaba todo.
Dimos las buenas noches a nuestros padres y fuimos a nuestras habitaciones, nos pusimos el pijama y cada una nos metimos a nuestra cama.
-Sara.-susurré para ver si estaba despierta.
-¿Que?
-Es sobre Harry.. ¿te atrae? ¿que pasó en la piscina?-escuché como reía y se acercaba a mi cama para que le hiciera hueco.
-Mira que eres cotilla eh.-me dijo riendo bajito para que mis padres no nos escucharan.
No era cotilla, solo era que quería saber lo que pasaba en la vida de mi hermana para que no hiciera ninguna tontería. Callé mis pensamientos y la escuché. Esto iba para largo, lo sabia.

domingo, 14 de abril de 2013

Capítulo 3.


(Narra Raquel).

Estábamos todos metidos en la piscina, quitando toda la suciedad. Yo barría el agua que quedaba, cuando oí a Alicia gritar. Me acerqué a ella.

-¿Por qué gritas? ¿Qué ha pasado? –le dije.
-Hay un sa-sapo. –me asomé a verlo. Me puse de cuclillas y le acaricié la cabeza.
-¡No lo toques! –me dio un toque con el pie en la espalda.
-Pero si es muy mono.
-¿En serio Raquel, en serio? –dijo Alicia.
-Sí. –dije cortamente.
-Pues yo no voy a cogerlo, así que ya lo estás sacando de aquí. –lo cogí y se lo pasé por delante de la cara. Puso cara de asco, yo me reí pícaramente.
-¡Vamos, no te cortes, pégale un morreo a tu novio! –se lo acerqué más y ella empezó a correr. Salí tras ella.
-Creo que Alicia no me pondría los cuernos con un sapo. –dijo Liam entre risas.
-¡Raquel, para! ¡Te odio! –dijo Alicia corriendo todavía.
-¡Sé que me quieres! ¡Y no pararé hasta que le beses! –entonces sentí que alguien me cogía de la cintura, haciendo que parara de correr.
-Raquel, ya, relájate. –me dijo Niall.
-Niall, aguafiestas. –me deshice de sus brazos en un brusco movimiento. Dejé al sapo en otra parte del jardín. Ya habíamos terminado de limpiarla. Solo faltaba repasarla con la manguera. Entré a casa y me quité las chanclas y me puse los pantalones cortos, después, las supras.
Vi que mis padres se estaban preparando para ir a algún sitio.
-¿Dónde vais? –pregunté.
-Nos vamos al supermercado. No tenemos nada en la nevera. Quizás tardemos más de la cuenta, así que portaros bien, ¿vale? –dijo mi madre saliendo por la puerta con mi padre. Miré a mi equipo de música. Quería darle alegría al ambiente. Metí uno de mis discos, lo puse en aleatorio y salió S&M de Rihanna. Le subí bastante el volumen y abrí todas las ventanas y puertas que comunicaban con el jardín. Salí y vi a Sara sacar toallas para los demás. Se pusieron a extenderlas en la hierba. Aproveché la situación y cogí la manguera, le puse la pistola y ajusté la potencia del chorro. Apunté a Niall, apreté y le di en toda la espalda. Me escondí. Saqué un poco la cabeza para ver.
-Vale, quién coño ha sido. –dijo Niall.
-El que te haya dado, tiene mucha puntería. –dijo Louis dándole palmaditas en el hombro. Volví a disparar y le di a Louis.
-¿Y Raquel? –dijo Louis enfadado.
-Niall, ve a buscarla. –dijo Zayn empujándolo.
-¿Por qué yo? Ya volverá.
-Que vayas. –dijo otra vez Zayn. Vi que Niall se dirigía hacia mí. Escuché pisadas cada vez más fuertes.
-Así que aquí estabas, eh guapa. –le di un manguerazo en la cara y salí corriendo soltando la manguera.

(Narra Niall).

Me quité el agua de la cara y cogí la manguera. Era bastante larga, supongo que llegará hasta donde están los demás. Me acerqué y empecé a mojar a todos, pero Raquel no estaba. Se me había escapado de las manos.

-¿Pero cuál es tu problema? –dijo Sara. Harry se rió del asunto y Sara le miró con desprecio.
-Agradéceselo, que seguro que estabas caliente, pero no precisamente del sol. –dijo Harry apretando sus músculos. A Sara se le fue la vista, pero después le pegó.
-Te gusta, eh, te gusta. –dijo Harry pegándole codazos. Me di cuenta que Raquel venía con un cubo lleno de globos de agua. Se los dio a Sara, ésta cogió uno y lo explotó en la cabeza de Harry.
-Se te suben a la cabeza algunas cosas.
-¡Guerra de globos! –dijo Mirella cogiendo un puñado.
-¡Pero no los cojas todos, tonta! –dijo Iratxe intentando quitarle uno. Eso hizo que se le explotara en las manos.
-Seguid desperdiciando los globos, seguid. –dijo Raquel.
-Voy a aprovechar el tiempo y voy a seguir con la piscina, –Sara me quitó la manguera de las manos– así no tengo que soportar a ciertas personas. –esto último lo dijo bajo. Supongo que ese comentario iba dirigido a Harry. Éste hizo una mueca.
-¡Eh, boba! –Zayn le tiró un globo en la espalda a Iratxe. Ella se estremeció por el agua fría. Se dirigió a él para empujarle pero Zayn le cogió de los brazos y la apegó hacia él. Le besó.
Zayn era el típico seductor que volvía locas a todas con solo respirar. Pero solo tenía ojos para Iratxe.
Raquel me sacó de mis pensamiento cogiéndome de la camiseta. Eso hizo que un cosquilleo recorriera mi estómago. Me metió un globo y me pegó una palmada fuerte en la barriga reventando en globo.
-Y yo que pensaba que querías besarme. –dije escurriéndome la camiseta.
-Eso sería muy precipitado, te acabo de conocer.
-Quién sabe. –me dio un empujoncito con el dedo en la frente.
-Cállate. –ese “cállate”, no me gustó nada. Decidí tirar de su bikini desatándolo. Por un segundo vi su espalda desnuda.
-Asqueroso, eso no vale. Átamelo, ya estás tardando. –dijo sujetándose la parte de delante. Miré sus pechos.
-No. –dije pícaramente.
-Anda, ya te lo ato yo. Este niño nunca cambia. –dijo Mirella atándoselo. Vino Louis por detrás y desató el suyo.
-Lo que hay que aguantar. –Louis y yo chocamos las manos. Al final consiguieron atárselo. Liam y Alicia decidieron tumbarse en las toallas. Liam le echaba crema en la espalda. Ya me gustaría a mí que esos fuéramos Raquel y yo.
-¡Ya está! La piscina ya está llena. Solo hace falta activar el cloro. –dijo Sara victoriosa.
-¿Quieres que te ayude? –dijo Harry.
-No, no necesito ayuda. Y menos de la tuya. –se alejó de él y fue a poner el cloro. Unos chorros empezaron a salir con fuerza.

(Narra Raquel).

-¿Queréis unos helados? La heladería de enfrente está abierta. Invitamos nosotras. –dije.
-No, invito yo. –dijo Harry.
-No intentes hacerte el bueno con nosotras. –dijo Sara. Me estaba empezando a enfadar con su actitud.
-No hace falta que te comportes así con él. –dije.
-Yo trato a las personas como a mí me convenga.
-Me da igual lo que digas, invito yo. –Harry cogió su mochila y sacó dinero.
-Toma Raquel. –dijo dándome el billete.
-Gracias, eh. –le di un puñetazo suave en el hombro.
-¿Alguien se ofrece a acompañar a cruzar la calle a la pobre vieja de Raquel? –dijo Alicia. Levanté una ceja.
-Yo, yo me ofrezco encantado. –dijo Niall acercándose a mí.
-Que está aquí al lado, que no me voy a perder.
-¿Es que no quieres que te acompañe? Habérmelo dicho. –dijo Niall haciéndose el enfadado.
-No, yo no he dicho que no me acompañes.
-Entonces vamos. –me cogió del brazo y me llevó afuera.
-Queremos diez helados de chocolate. –dijo Niall adelantándose.
-De acuerdo. –dijo el heladero.
-Oye, oye, ¿quién te ha dicho que pidieras? –dije levantando la voz.
-Qué más da nena. El chocolate está rico. –le miré mal. El heladero tardó un poco en preparar los cucuruchos.
-Tomad, cinco para ti, y cinco para ti. –le di el billete, todo valía justo. Nos dirigimos a la casa. Niall le estaba hincando el diente a un helado.
-Eh, contrólate. –dije.
-Lo siento, no me puedo resistir. Repartimos todos los helados. Niall ya iba por el cucurucho.
-Cuando nos terminemos los helados podemos probar la piscina. Y ya que está anocheciendo, ponemos los focos. No hará mucho frío. –la música paró. Supongo que el disco ya se había terminado. Todos asintieron. Niall tenía toda la boca llena de chocolate.
-Tienes un poco de chocolate, pero n es mucho. –mentí.
-Pues quítamelo. –me dijo. Le pegué una palmada en la boca.
-Eres lo suficientemente mayorcito para limpiarte la boca tú solo. –se restregó el brazo por la boca. Me dirigí a los plomos y subí los de los focos, estaba atardeciendo.
-¡Venga, todos al agua! –dijo Zayn cogiendo a Iratxe y tirándose a la piscina. Niall se quitó la camiseta desesperado. Me quedé mirándole.
-¿Has visto como estoy? Toca, está duro. –estaba casi al filo de la piscina. Le acaricié la barriga y éste mi clavícula. Le empujó.
-A ver si nos estamos quietos. –dije. Me quité las zapatillas y pantalones y salté. Todos estábamos ya dentro.

(Narra Harry).

Odiaba que Sara me tratara mal. Voy a intentar a ser todo lo más amable y cariñoso posible con ella. Tengo que ganarme su amistad, y puede que con el paso del tiempo, se enamore de mí. La abracé.
-Suéltame. –intentó escaparse de mis brazos.
-Vamos Sara, para ya. No seas así conmigo. –le apreté más fuerte haciendo que se rindiera.
-No Harry. ¡Que me sueltes ya! –le di un beso en el hombro. Se quedó parada.
-¿Ya estás más calmada? –no respondió. Encogió la pierna y me pegó una patada ahí.
-¡Ya te vale! –se fue buceando.

(Narra Raquel).

-Vamos a jugar a las torres. –dijo Zayn.
-Zayn, tú debajo. –dijo Iratxe. Él se sumergió e Iratxe se subió encima suya.
-No voy a subirme encima de ti, Niall. Súbete tú.
-¿Yo? ¿Por qué tú no? –le hice una ahogadilla.
-Venga. –me sumergí y se subió encima mía. Con las tonterías, casi perdemos el equilibrio.
-Céntrate, rubio. –se puso erguido. Empezó intentando tirar a Iratxe. Me acerqué un poco a Zayn y le pegué una patada en la barriga haciendo que los dos cayeran. Choqué la mano con Niall.
-¡Habéis hecho trampa! –dijo Iratxe.
-¿Desde cuándo se puede pegarle una patada a tu contrincante? –protestó Zayn.
-Mi piscina, mis reglas. –dije. Niall y yo hicimos un gesto de burla.

lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo 2.


(Narra Sara)

Solo habían pasado horas y ya habíamos encontrado a gente con la que pasar el primer día aunque siendo como nosotras eramos no podía s ser de otra manera.
Entré a clase un poco tarde porque me quedé un rato mirando como mi hermana hablaba con ese chico rubio, Niall, así se llamaba.
Entré viendo como Mirella llamaba mi atención. Me iba a sentar sola porque Louis estaba con Harry y Mirella con Rach pero sin darme cuenta aquel chico de ojos verdes y pelo rizado dejó sus trastos en la mesa que tenia al lado y me sonrió dejando ver superfectos hoyuelos.
-Me vengo contigo para que no estés sola.-no le contesté y ambos nos sentamos para ver como la profesora empezaba la clase. Yo miraba aburrida como explicaba, odiaba el instituto pero no sé como hacia para sacar buenas notas igual era porque me entraban muy bien las cosas.
Me puse a dibujar en mi libreta haciendo caso omiso a las explicaciones de aquella mujer y cuando me di cuenta Harry me estaba mirando.
-¿Que miras?-Pregunté.
-Nada, dibujas muy bien.-pasé de él pero noté como me seguía hablando.
-Deberías atender a las clases, no sé de donde vienes pero aquí las pruebas son difíciles.
-No tienes porque decirme lo que tengo que hacer.
-Solo era un consejo tampoco era para que te pusieras así.
-No necesito consejos de nadie y menos de ti.-igual me estaba pasando pero este tipo de tíos a mi nunca me habían gustado, tíos que se creen los mejores por llevar detrás a todas las tías del insti.
Ya ninguno de los dos hablamos y la clase se pasó volando, seguí dibujando y al escuchar como tocaba el timbre recogí todo.
-¿Quieres que te ayude?-escuché como decía pero pasé de él y salí para ir a la siguiente clase con mi hermana.

(Narra Harry)

Vi como le costaba meter sus cosas en la mochila y le pregunté si quería ayuda pero me respondió borde. No entiendo que le había hecho para que me contestara de ese modo así que me quedé pensando. Entramos a la siguiente clase, ahora estaba con Niall, Louis, Alicia e Iratxe. Me senté como siempre con Louis y juntos atendimos a las explicaciones pero por alguna razón la pregunta ''¿que le había hecho para que me contestara así?'' retumbaba en mi cabeza cada vez más y Lou lo notó.
-¿Que te pasa Harry?-preguntó preocupado.
-No sé Lou, en la clase anterior me he sentado con esa chica nueva, Sara, y le he hablado bien y todo pero por alguna razón estaba negada a contestarme educadamente.-Le expliqué.
-Igual está en uno de esos días que tienen las chicas, a Mirella le pasa.-Dijo mientras copiaba lo que escribían en la pizarra.
-No creo, no parecía eso, sé diferenciar.-Había estado con un montón de chicas y sabia cuando perfectamente pasaba eso y de la forma en la que te trataban, a ella no le pasaba.
-Pues no sé.-hizo una pausa.-¿desde cuando te importan como te contesten las tías? No será que..-rió y le pegué.
-No, a mi nunca me pasaría eso, tu caíste con Mirella pero yo seguiré fiel a la ley hasta el final.-escuché como reía.
-Eso mismo dije yo pero mira, el amor nunca se sabe cuando llega, tienes que admitir que la chica esta buena, es guapa y si se pone difícil eso es lo que a ti te gusta, una chica con carácter.-sonreí y reí junto a él la verdad es que tenia un poco de razón pero yo nunca me iba a enamorar, así estaba bien y yo solo lo estaba pasando bien.

(Narra Raquel)

-Necesito recreo ya.-le dije a mi hermana riendo porque veía en su cara que ella también lo necesitaba.
-Y yo Rach y yo.-ambas reímos de nuevo y entramos a la clase. Sacamos nuestras cosas y no hicimos ni puto caso a las explicaciones porque hablar entre nosotras era más interesante.
-¿Que te apetece hacer esta tarde?-escuché que me preguntaba. Había tenido alguna que otra idea pero creo que la mejor era la de la piscina.
-¿Viste la piscina que había en la nueva casa?-asintió.-Pues podríamos limpiarla y eso, llamar a Iratxe y los chicos y pasarla bien hoy.
-Es muy buena idea pero yo no quiero que ese ruloso creído entre a mi casa.-¿Me había perdido algo?
-¿Que pasó?-reí.
-Pues que es tío no me gusta Rach, ni un pelo, me cae mal y se cree de lo mejor.
-Pero va a quedar un poco mal que no lo invitemos siendo que vienen los demás.-reí por lo cabreada que se veía
-Si a ti te cae bien invitalo pero no quiero ver que toque nada mio.
-A tus ordenes.-me pegó reímos.
La clase terminó y caminamos hacia el recreo, por fin había llegado y podría relajarme.
Nos sentamos con estos en una mesa muy cerca del puesto de comida y comenzamos ha hablar.
El recreo se pasó rápido y noté como Harry no paraba de querer hablar con mi hermana, reí cuando ella pasó de él y entré a clases pensando en que ese chico me sonaba de algo ¿podría ser que lo viera por las calles de nuestro antiguo pueblo? Deje el tema, eso era imposible y me adentré en el infierno para aguantar durante cuatro horas más las constantes explicaciones de los profesores, era el primer día y no me apetecía hacer nada.

(Narra Sara)

Por fin había tocado el último timbre y todos eramos libres.
Esperé a Raquel en la entrada de el instituto y juntas le dijimos lo de esta tarde a los chicos, no me hacia mucha ilusión que invitara a Harry después del día que me había dado pero parecía ser que a ella le caía bien.
Caminábamos en silencio hasta que ella me habló.
-Ha estado bien el primer día ¿no?
-No me puedo quejar, creía que no iba a ser de esa manera, que la gente seria gilipollas y eso pero al menos tenemos un grupo con el que nos llevamos bien.-sonreí.
-Es que por donde pasamos dejamos rastro.-reímos.
-Somos así ¿que se le va ha hacer? No lo podemos evitar.-y felices abrimos la puerta de casa.
La olor a comida fue brutal y corrí para ver lo que mis padres habían preparado. Les dimos dos besos y dejamos los trastos en nuestro cuarto.
-¿Que hay para comer?-preguntamos las dos a la vez.
-Macarrones, hoy no tenia muchas ganas de hacer mucho.-ambas reímos de nuevo porque tampoco habíamos tenido muchas ganas hoy de hacer cosas.
Esperamos a que acabase de cocinar y nos los comimos, amaba la comida de mi madre.
Recogimos la mesa y nos sentamos en el sofá a ver la tele entonces me acordé de preguntarle lo de esta tarde.
-Papá ¿esta tarde pueden venir unos amigos y de paso limpiamos la piscina juntos?
-Si, nos haría mucha ilu.-me ayudó Rach al ver la cara de poca aprobación que él tenia.
-Vale, pero limpiarla bien que después no quiero yo tener que darle otra pasada.-asentimos y chocamos nuestras manos para seguir viendo la tele hasta que fuera la hora.
Subimos al cuarto a preparar todo, teníamos previsto que nos íbamos a mojar así que nos pusimos nuestros bañadores y bajamos con unas cuantas toallas y las demás cosas para limpiar la piscina. Conforme pasaba el tiempo los chicos iban llegando y poco a poco fuimos estando todos.
-Habréis traído bañador ¿no?-Pregunté para asegurarme.
-Claro, siempre que hay una piscina se tiene por seguro que nos vamos a mojar.-contestó Alicia.
-Vale, pues podemos ya comenzar a limpiarla. Yo me quitaría la ropa, igual se mancha.-Dijo esta vez Rach.
Todos nos pusimos manos a la obra y comenzamos a quitar las hojas que había dentro de la piscina. Iba a subir por las escaleras con las malditas hojas cuando Harry me las quitó y las tiró él.
-¿Por que has hecho eso?
-Solo te ayudaba.-comencé a ponerme nerviosa pero me controlé.
-A ver, si viniste a mi casa fue por mi hermana así que no quiero que me hables, ni que me toques, ni que respires mi aire. Los chicos como tu no me gustáis.-Él sonreía mientras le decía todo esto y eso me hizo tener ganas de pegarle.
-¿Como soy? Ahora resulta que de un día, perdón, unas horas parece ser que me conoces muy bien.-lo miré mal.
-No me hace falta saber de tu existencia más tiempo para conocerte, te crees el mejor solo por utilizar a las mujeres, tirártelas y dejarlas coladitas por ti durante meses y eso a mi no me mola.-Los demás nos estaban mirando pero quería dejar este tema bien claro él y yo nunca seriamos amigos.
-No sabes nada de mi y si, puedo dar esa impresión pero te juro que yo no utilizo a las mujeres, nunca lo haría.
-Di lo que quieras, hasta que no me lo demuestres no lo voy a creer, te he visto en el insti, lo has hecho conmigo.-Y dicho esto me separé de él para seguir con la limpieza.
No sé porque había empezado mal con él pero la apariencia que tenia nunca me había gustado y puede ser que me estuviera pasando pero para tener mi amistad me tenia que demostrar que no actuaba como sus apariencias decían, que dentro de él había otra persona.
  

sábado, 30 de marzo de 2013

Capítulo 1.



(Narra Raquel).

Nos habíamos mudado a Bradford. Conseguimos comprar una casa no muy lejos del centro de la ciudad. Mi padre aparcó el coche en el garaje. Yo no abrí la boca en todo el trayecto, ¿la razón? Estaba escuchando música. Cuando escucho música, es como si no estuviera en la Tierra. Me encierro en lo que llamo “mi mundo” y no suelo prestar atención a las demás cosas. 
El reproductor estaba en aleatorio, y ahora sonaba “I love the way you lie”, me encanta Rihanna. Sara me pegó en el brazo, me hizo una seña indicando que teníamos que salir del coche. Sacamos las maletas y las llevamos a sus respectivas habitaciones. Algunos muebles estaban cubiertos por un plástico muy fino. Mi madre se puso a quitarlos. Salí al jardín. Me encantó. 
Había bastante sitio para adornarlo todo con flores de colores. Miré a mi izquierda, y pude contemplar una gran piscina vacía. Una gran sonrisa apareció en mi rostro, que solo duró unos segundos, porque sentí un gran dolor en la espalda. Me habían tirado una zapatilla. Miré para atrás, era mi hermana. Cogí la zapatilla de estar en casa y me acerqué a ella, acto seguido me quité los auriculares.

–¿Qué quieres? –pregunté con desgana mientras me tocaba la espalda.

–¿Que qué quiero? Te he llamado miles de veces, pero no me escuchabas. Y bueno, he tenido que recurrir al lanzamiento de zapatilla. –reí un poco– Que dice mamá que nos vayamos a la cocina, que ya vamos a comer.

Asentí y me fui con ella a la cocina. Había para comer filetes de pollo y patatas. Me lo comí todo en un abrir y cerrar de ojos, tenía bastante hambre. Miré a mi hermana, ella también había acabado. Sin pensarlo dos veces, nos fuimos a nuestra habitación. Las paredes estaban pintadas de color violeta, y algunas partes de morado, amaba esos colores. La habitación disponía de una tele de plasma y dos grandes camas, con un gran balcón en la que había un sillón bastante grande. Nuestro armario era enorme. Sacamos la ropa de las maletas y las colgamos en el armario.

–Me pido al lado del balcón. –dije tumbándome en la cama.

– ¡Eso no vale! Yo quería ese lado.

–Te jodes,  hermanita. –cogió la almohada de la otra cama y se tiró encima mía.

–¿Me dejas dormir aquí? Como no cambies de idea, así me voy a quedar todo la tarde.

– Ni hablar, ¡y quítate de encima! Que no puedo respirar. –dije entre risas. Le pegué un empujón y la tiré al suelo. Me empecé a reír más fuerte.

–Vale, vale, me quedo con este lado. Pero ahora no sé si voy a poder caminar por el golpe que me he dado en el culo.

–Venga va, te ayudo a levantarte, vieja. –me miró mal. Le extendí mi brazo y ella se agarró. Sara tiró más fuerte y me dejó en el suelo y se sentó en la cama.                 
–¡Já! Ahora la cama es mía. –abrí mucho la boca.
–Me da igual, haz lo que quieras. –me hice la enfadada.
–Ya me da igual donde dormir, quédate en este lado.  –Sara cedió y me salí con la mía.
Mañana iba a ser el primer día de instituto. No estaba nerviosa, sabía que me iba adaptar pronto e iba a hacer buenas amistades. Sara y yo siempre hemos ido de las chicas más populares en todos los centros, y este año iba a ser igual. Supongo que estarán las típicas animadoras rubias de bote, tetonas y culonas, a esas no las soporto, me dan mucho asco. El día pasó lento. Cené y me acosté.
Unos horribles pitidos me despertaron. Le pegué un manotazo al despertador. Me levanté enérgicamente y le di una patada suave a Sara. Se despertó, y se levantó sin ganas. Abrí el armario y nos pusimos esto:
                                               Sara:
 Raquel:

Bajamos a desayunar. Me tomé dos tortitas con sirope y un zumo de naranja. El instituto estaba a tres manzanas de nuestra casa, así que tuvimos que ir andando. En mi mochila llevaba una libreta, bolígrafo, mi móvil y las llaves de casa. Antes de entrar, nos miramos y sonreímos, ya sabíamos como nos teníamos que comportar. Andábamos con chuleo, todo el mundo se giraba para vernos. De repente, una chica se puso delante nuestra. Detrás había otras dos, supongo que sus amigas, o lameculos.
–Vosotras debéis de ser la nuevas, ¿no es así? –nos miraban de arriba abajo.
–Sí, y apártate de mi camino, ¿vale? –empecé a caminar pero no me dejaron.
–¿Quién te ha dado permiso para que me toques? –estábamos cara a cara.
–A mí no me hables así, bonita. –me daban unas ganas terribles de arrancarle todo el pelo.
–Yo te hablo como a mí me salga. Y a ver si te maquillas bien, porque creo que se te ha caído todo el bote de cola-cao en la cara. –estaba por escupirle en la cara. Me dio un pequeño empujón.
–¡Zorra! ¡Piérdete! –le di un empujón fuerte. Se abalanzó contra mí y yo le tiré del pelo.
(Narra Sara).
Nada más el primer día de instituto y mi hermana ya estaba liándola. Una chica se acercó a Raquel.
–A ver cielos míos, quitarles las manos a esta chica. –ellas pararon.
–Pero…
–Ahora. –se fueron aireándose el pelo.
–No tenías por qué. Por cierto, yo soy Raquel. –Raquel le dio dos besos.
–Yo Iratxe. –me acerqué a ellas y Raquel me presentó.
–¿Os venís conmigo? Sois nuevas, no creo que conozcáis bien el instituto, es enorme. –qué amable. La acompañamos y nos sentamos en una escaleras.
(Narra Raquel).
–Deja que lo adivine, ¿eres tú la que manda aquí? –dije. Ella sonrió.
–Se podría decir que sí, aunque no soy la única, tengo a otras dos en el grupo. ¿Queréis meteros?  Parecéis buena gente.
–De acuerdo. –se adelantó Sara.
–Mirad, por ahí viene mi chico.
Las dos miramos al frente. Una pandilla de cinco chicos con chaquetas de béisbol se dirigían hacia acá. Había uno rubio que no dejaba de mirarme, me intimidaba. Iratxe fue a abrazar a uno de ellos y seguidamente le besó.
–Hola preciosa. –le tocó el culo.
–Alerta, se calienta el ambiente. –dijo un chico rizado por lo bajo. Sara y yo nos reímos a aquel comentario.
–¿Quiénes son estas dos muñecas? –volvió a decir el chico rizado.
–Son las nuevas, Raquel y Sara, ahora pertenecen a nuestro grupo. –dijo Iratxe.
–Encantado, preciosas. –se sentó al lado de Sara.
–Y bueno, este es mi novio Zayn, –dijo hola con la mano– ese Liam, el otro Louis y Niall. El que queda es Harry. –clavé la vista en Niall. Me sonrió de medio lado. Creo que me estaba tirando los tejos.
–¿Y las otras dos? –preguntó Iratxe.
–Ahora vienen. –dijo Liam. Iratxe asintió. La sirena tocó. Todos entramos. Niall y yo éramos los últimos.
–Me gusta tu carácter, te he visto como le dirigías la palabra a Bella. –puse cara de no entender nada, pero después caí. Levanté una ceja.
–Me alegro. –le pegué un puñetazo suave en el hombro. Seguí adelante pero Niall se quedó atrás.
(Narra Niall).
“Me gusta tu carácter, te he visto como le dirigías la palabra a Bella” ¿No se me pudo ocurrir otra cosa mejor? No sabía de qué hablarle.
–¿Niall vamos? –la miré. Ese increíble bronceado le quedaba muy bien. Sin darme cuenta me humedecí los labios y me fui con ella. Lo peor fue que no le tocó en la misma clase que la mía. Por suerte le había tocado con Sara, Mirella, Louis y Harry. Yo estoy en la clase de Zayn, Liam, Iratxe y Alicia. Las horas seguro que se me pasarán muy lentas hasta el recreo. Quiero saber más de ella.